lunes, 14 de septiembre de 2015

Era de esperar.


Ya dije que este observatorio jamás estuvo tan en peligro como cuando se le ocurrió sugerir que el nombramiento del General de Ejército Villar Turrau, ex-Jefe del Estado Mayor del ET y ex-Director General de Armamento y Material del MINISDEF, como vicepresidente de estrategia de negocio de Santa Bárbara Sistemas contravenía claramente la Ley 5/2006, de 10 de abril, de regulación de los conflictos de intereses de los miembros del Gobierno y de los Altos Cargos de la Administración General del Estado.


Desgraciadamente hasta casi tres años después de la aprobación de aquella ley, no se aprobó el reglamento que la desarrollaba, lo cual propició el asunto y el delito quedó sin castigo. Si ese reglamento se hubiese aprobado sólo unos meses antes, dicha incorporación hubiese sido probablemente imposible hasta un tiempo después. Tiempo que, por supuesto, corría en contra de lo que ambas partes buscaban con dicho nombramiento, tener agarrado el pastel de los programas de defensa que afectaban al ET. Programas de defensa que ya para nadie es un secreto que son un fiasco y que han generado una deuda brutal para todos los españoles que hipotecará a las FAS durante decenios.


Pues bien, hoy El País informa que han sido imputadas por cohecho 13 empresas contratistas de Defensa. Dos Tenientes Coroneles se han deshonrado presuntamente (uno lo ha confesado) llevándose las migajas de comisiones y regalías varías. Lamentable la miseria moral que nos infecta.

Pero lo más preocupante sería que sea verdad que  " El teniente coronel insistió en que, aunque es secretario de la Junta de Contratación del Ejército, no tiene poder decisorio. Y aseguró que su asesoramiento a las empresas era conocido y consentido por sus jefes.".


miércoles, 17 de diciembre de 2014

Entre el valor y la deshonra



 
“Sabemos lo que somos, pero no en lo que podemos convertirnos.”

William Shakespeare
Ya han transcurrido dos años desde que el 01 de junio de 2012 el gobierno de España concedió la Cruz Laureada de San Fernando al Regimiento Cazadores de Alcántara nº 14 por su participación en las operaciones de julio de 1921, un tiempo prudencial para reflexionar con honestidad sobre este singular hecho sin interferir con las conmemoraciones y homenajes debidos que durante estos dos años se han prodigado merecidamente. Y deberíamos reflexionar sobre este asunto porque conceder una Laureada noventa y un años después del hecho de armas que lo motivó es un acontecimiento realmente insólito, singular y significativo, que no hace más que subrayar la excepcionalidad en la que aquella actuación heroica del Alcántara se circunscribió: el desastre de Annual.
 
Porque la Laureada concedida al Alcántara y el lúgubre desastre de Annual -con las consecuencias que tuvo en el Ejército, la sociedad y, definitivamente, en la historia española del siglo XX- son dos caras inseparables de una terrible misma moneda. La feliz noticia de la Laureada no puede escamotear a los que hoy conformamos el Ejército el terrible fracaso moral generalizado en el que se circunscribieron los hechos del Alcántara, dotándolos, aún si cabe, de mayor valor e importancia; pero no sería justo -ni aconsejable- pensar que podemos pasar ya la página de los gravísimos hechos ocurridos en las filas del Ejército español durante aquella campaña.
 
Algunas palabras posteriores al desastre, como las de un destacado diputado de la época que afirmó: “estamos en el periodo más agudo de la decadencia española. La campaña de África es el fracaso total, absoluto, sin atenuantes, del Ejército español[1], así como las de un insigne y experimentado general que acusó por carta pública a sus compañeros de armas “junteros” del fracaso: “Acabamos de ocupar Zeluán, donde he enterrado 500 cadáveres de oficiales y soldados… El no tener el país unos millares de soldados organizados les hizo sucumbir. Ante estos cuadros de horror, no puedo menos de enviar a ustedes mis más duras censuras. Creo a ustedes los primeros responsables, al ocuparse sólo de cominerías, de desprestigiar al mando y alcanzar en los presupuestos aumentos de plantilla, sin ocuparse del material -que aún no tenemos- ni de aumentar la eficacia de las unidades. Han vivido ustedes gracias a la cobardía de ciertas clases que jamás compartí. Que la Historia y los deudos de estos mártires hagan con ustedes la justicia que se merecen.”[2], son sólo un par de muestras de la profunda fractura que produjo en la sociedad y el Ejército aquel maldito verano de 1921.
Era de justicia recordar y premiar a los héroes del Alcántara, y así por fin ha ocurrido, pero aun así surgen muchas preguntas claves que gravitan en el aire y que merecen una sincera respuesta: ¿qué terribles miedos y silencios propiciaron que este expediente se guárdese en un cajón durante regímenes políticos tan diversos como el reinado de Alfonso XIII, la II República, la dictadura y los diversos gobiernos democráticos? ¿Por qué los militares nos ocultamos a nosotros mismos aquel episodio durante tantos años? ¿Qué impulsó a unos pocos hombres a realizar aquellos  terribles sacrificios a pesar de la deshonra que les rodeaba? ¿Qué hubo distinto en aquellas unidades que en medio del pánico y la desmoralización generalizada plantaron cara a la muerte de manera plenamente consciente y sostenida? Y en definitiva, ¿por qué y cómo se levantó la delgada línea roja que separó el valor de unos pocos, frente a la deshonra de muchos?

La educación en el valor
“La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía”.
Aristóteles

El desastre de Annual no fue ni un hecho puntual ni sorpresivo. La situación en la que se encontraba el Ejército en aquellos años había ya sido diagnosticada desde diversos ámbitos con anterioridad al desastre.
El General Fanjul, a la sazón diputado conservador, ya había lanzado una grave acusación a los entonces diputados -allá por 1919- premonitoria de lo que se avecinaba: «En Marruecos vendrá una catástrofe, y es necesario abrir una cuenta para saber a quién corresponden las responsabilidades, porque llegado el momento del desastre todas caerán sobre un ejército que no tiene las condiciones necesarias para actuar allí, y, entonces, vosotros, hombres públicos, que sois verdaderamente responsables de la política marroquí, encogeréis vuestros hombros y dejaréis caer las responsabilidades en los hombres que visten el uniforme militar» [3].


Pero las palabras más terriblemente aterradoras sobre la situación anterior a la caída de Annual las pronunciaría el 23 de abril de 1921 el segundo jefe de aquel regimiento que ahora ha recibido la Cruz Laureada de San Fernando, el Oficial que meses después derramaría su sangre y la de sus hombres hasta la extenuación. Según atestiguó el diputado Felipe Crespo de Lara en una intervención ante el Congreso en 1922, el TCol Primo de Rivera manifestó ante varias personas -el General Silvestre estaba también allí-  tres meses antes del desastre: «Que la situación en África, por efecto de la inmoralidad reinante y sobre todo por haberse entregado al juego muchos de los jefes y oficiales allí destinados, tenía que producir y no tardando mucho, una verdadera catástrofe.»[4]. Según afirmó el mismo diputado, entre 1920 y 1921 se habían suicidado 47 jefes y oficiales en África, y 41 habían perdido su carrera por fallos de tribunales de honor, la mayoría de ellos víctimas de su vicio por el juego. A ello se le sumaban 59 jefes y oficiales, de éstos 30 en África, acusados de desfalco y malversación de los fondos económicos que iban dirigidos al frente.

 
Los expedientes abiertos por la justica militar en la época –recopilados en el expediente Picasso- demuestran como  no era infrecuente el robo de enseres y recursos destinados a las unidades en la ciudad de Melilla, donde residían cómodamente muchos coroneles y tenientes coroneles jefes de unidad, quedando sus tropas aisladas, desabastecidas y desguarnecidas al mando de capitanes y oficiales que sí compartían las penalidades de sus hombres; certifican como las unidades tenían muchos sueldos sin cobrar; dan testimonio como los jefes de unidad por encima de comandante -debido a las normas que las juntas de defensa soterradamente habían impuesto- se turnaban en el mando para de ese modo equilibrar las posibilidades de obtener los preciados ascensos por méritos de guerra entre todos ellos, sin preocuparse de las consecuencias que su desmedida ambición personal generaba en las unidades.
En definitiva aquel expediente recopilaba y daba fe de innumerables episodios de inmoralidad, corrupción, ambición y deshonor; palabras todas ellas muy gruesas, que aplicadas y demostradas en un ejército en situación de combate, y referidas a sus oficiales y jefes al mando, se constituyen en pruebas de cargo de varios pecados mortales. No hay probablemente acusaciones más graves para un militar. Quizás solo la cobardía en combate pero, desgraciadamente, tampoco faltaría ésta a su cita con aquel desastre. La pregunta que debería abrasar la mente de cualquiera que se haya acercado a aquellos hechos con cierta profundidad es cómo llegamos a aquella situación.

No es fácil dar explicaciones concluyentes, seguramente las razones son complejas y no sólo atañen a los militares. Muy probablemente la sociedad de la época -y eso es referirse a las élites pues los demás no tenían voz- estaba igual de enferma que su Ejército. Así desde luego lo diagnosticaba Ortega y Gasset tras el desastre: “Lo importante es que el pueblo advierta que el grado de perfección de su ejército mide con pasmosa exactitud los quilates de la moralidad y vitalidad nacionales. Raza que no se siente ante sí misma deshonrada por la incompetencia y desmoralización de su organismo guerrero, es que se halla profundamente enferma e incapaz de agarrarse al planeta[5]. Pero además de que el Ejército de la época pudiese ser en gran medida un fiel reflejo de una sociedad enferma, desde el punto de vista militar tenía que haber algo más. Ellos –los jefes y oficiales del Ejército- habían sido formados en otros valores, y habían jurado dar la vida por unos ideales, sin excepción y sin excusas; cabe entonces preguntarse por qué fallaron tan estrepitosamente.
Quizás palabras como la del Archiduque Alberto de Austria, inspector general del Ejército austrohúngaro,  en las justificaba la urgente necesidad de reforma que emprendió en su ejército a finales del siglo XIX, nos ayuden a entender la dinámica en la que se encontraban los ejércitos europeos de la época: “Hay multitud de militares  de mente estrecha que en tiempo de paz se exceden en los detalles, son inexorables en materias de adiestramiento y equipo, y que perpetuamente interfieren en el trabajo de sus subordinados. Esos hombres adquieren por ello una inmerecida reputación y hacen del servicio una gran carga, pero en la realidad, sobre todo, lo que hacen es impedir el desarrollo del valor individual de sus subordinados y retardar el avance de espíritus valientes e independientes. Cuando surge la guerra, estos hombres de mente estrecha, superados por la excesiva atención a detalles y la escasez de normas y reglas a las que atenerse, son incapaces de realizar los esfuerzos necesarios y fallan miserablemente”[6].

Parece muy posible que el Ejército español estuviese en una dinámica similar a la de sus pares europeos a finales del siglo XIX, o que incluso estuviese quizás aún más castigado que otros, debido al desastre del 98 y la desmoralización nacional colectiva que trajo consigo, además de por la crónica falta de recursos que venía sufriendo desde hacía muchos años; y fue precisamente en esa situación en la que afrontó la progresiva ocupación del protectorado de Marruecos.
Entre 1907 y 1919, y a diferencia del resto de ejércitos y naciones europeas que sufrieron la I Guerra Mundial, nuestro Ejército se quedó muy probablemente estancado en la añoranza, acuartelado entre África y la península,  y desmoralizado a la espera del fin de la contienda mundial, contienda de la que había quedado definitivamente excluido.  Probablemente fue en estas fechas cuando  comenzaron a extenderse aquellos vicios difícilmente corregibles: la proliferación de normas, las luchas profesionales intestinas, las corruptelas, la falta de ejemplaridad y, sobre todo, se comenzó a extender la falta del coraje moral e intelectual necesario para señalar y denunciar lo incorrecto, para exponer ante la superioridad las debilidades, los errores y los problemas por miedo a las consecuencias; en definitiva se extendió la conformidad, la estabulación y la deslealtad como comportamientos generalmente aceptables entre los oficiales para seguir medrando profesionalmente.

«La empresa militar de ocupar la bahía no tiene dificultades de gran monta»[7] fueron las palabras que por carta remitió el General Berenguer –Alto Comisario de Marruecos- al ministro Eza sobre el plan remitido por el General Silvestre en 1920 para la tan deseada ocupación de Alhucemas. Mientras decía esto a su superior jerárquico, le escribía a su subordinado también por carta: “Hemos de prever, dada la gran dificultad que, como sabes, existe, o mejor dicho, la imposibilidad de que nos refuercen en plazo breve con núcleos de tropa, que ese alargamiento de la línea, estirándola por un flanco, nos pueda crear una situación débil en toda ella». Esta gravísima disparidad entre lo que se le decía a la superioridad y la realidad sobre el terreno es un claro ejemplo de la forma de comportarse de la cúpula al mando de las operaciones y se debía con toda seguridad a que el General Berenguer no quería “molestar” a sus superiores con detalles que importunasen los ardorosos deseos de la cúpula militar, y de las altas instituciones del estado, que impulsaban con ahínco la expedición y a su subordinado el General Silvestre.
El viejo Aristóteles nos señala en la cita del inicio de este epígrafe que la valentía se ha de educar, y se debe educar practicándola en el día a día con pequeños actos de valor. Para un militar esto significa que el valor se debe educar en el tiempo de paz pues, llegado el momento del combate, es aleatorio –cuando no difícil- que surja. Es decir, el valor se puede y debe educar en el modo en el que un militar afronta la vida diaria, en pequeños asuntos, tomando decisiones complejas en ambientes inciertos e incómodos, y asumiendo daños o pérdidas personales o profesionales como consecuencia de aquellas; también probablemente confiando asuntos y decisiones valiosas a subordinados y compañeros, poniendo en sus manos nuestras vidas y permitiendo así crear lazos de confianza mutua que son difícilmente disolubles. Y es así que el valor nace en tiempo de paz, seguramente, de una diaria batalla mental entre lo cómodo, conveniente y beneficioso para uno mismo y su carrera, y lo honorable y leal, a veces incómodo y peligroso, que muchas veces puede perjudicar a nuestros intereses personales. 

Y es que nadie que no sea capaz de acometer el miedo y el desgate moral que produce defender ideas distintas a las institucionalmente establecidas, y debatir honestamente con los que uno considera los suyos, señalando los posibles errores con prudencia y lealtad, será capaz jamás de afrontar otros riesgos. Es más, el carecer de leal espíritu crítico y de una abierta capacidad de análisis, así como la falta de valor para presentar informes u opiniones incómodas para el mando, produce un serio desarme moral e intelectual que, al perpetuarse, incapacita a la institución y/o sociedad que lo practica.
 
Aquella batalla entre lo incómodo y lo conveniente para sí mismo que sin duda se planteó en la mente del General Berenguer al saber que sus superiores esperaban de él determinadas palabras que no eran ciertas sobre el terreno, fue ganada por la conveniencia de decir lo que sus superiores esperaban sin plantear problema alguno y sin informar lealmente de los graves riesgos que se cernían sobre todo el plan.  El resultado, como ya pronosticó el General y diputado Fanjul, fue que el General Berenguer acabó procesado y separado del servicio por su actuación en esta campaña, asumiendo la máxima responsabilidad de un desastre en el que otros habían también tenido demostrada responsabilidad.

Fue precisamente en este ambiente en el que el TCol Primo de Rivera –aquel que pronosticaba el desastre por la “inmoralidad reinante”- y sus hombres, tuvieron que decidir en aquellos días de julio de 1921 si arriesgaban lo más valioso  que tenían, su vida, en beneficio de unos compañeros a los que probablemente no conocían, unas personas que lo único que tenían en común con ellos era la bandera que defendían. Y es que cuando partieron de Melilla a asumir el contacto con el enemigo sabían ya lo que estaba ocurriendo, y lo hicieron plenamente conscientes de los errores del mando y de las defecciones que aquel día abundaban a su alrededor. Y aun así, cumplieron hasta morir.
Pero no sólo fueron ellos los que aquel fatídico verano se comportaron con extremo valor a pesar de la ignominia reinante a su alrededor. El Comandante Benítez, defensor de Igueriben, nos brindó otra maravillosa lección de valor moral y físico cuando se dirigió en estos términos a su comandante en jefe, el General Silvestre, y le espetó: «Nunca esperé de V. E. recibir orden de evacuar esta posición, pero cumpliendo lo que me ordena, en este momento, y como la tropa nada tiene que ver con los errores cometidos por el mando, dispongo que empiece la retirada, cubriéndola y protegiéndola debidamente pues la oficialidad que integra esta posición conscientes de su deber, sabremos morir como mueren los oficiales españoles». Como ya es sabido, el Cte Benítez murió defendiendo su posición –lo que le valió una Laureada individual-, y la hipótesis más plausible es que el General Silvestre acabó suicidándose[8] en su tienda de campaña cuando todo el desastre era ya un hecho, abandonando a sus hombres cuando más le necesitaban.

 
Estatua en honor al Comandante Benítez en Málaga.
Terribles palabras y terribles historias no tan lejanas en el tiempo. Historias de soldados cuyas consecuencias fueron tan graves que afectaron a toda la historia de España  del siglo XX. Historias cuyos ecos aún llegan hasta nuestros días, sucesos que no deberíamos cerrar en falso sin que nos dejen alguna lección indeleble. Y es que ningún oficial debería desconocer que los hechos en los que participó el Alcántara con tanto honor fueron consecuencia de gravísimos errores del propio Ejército, y que además contribuyeron definitivamente al gran desastre colectivo que se avecinaría para España pocos años después.

Todos deberíamos llevar grabado a sangre y fuego en nuestra mente el que casi con seguridad fue el momento más ignominioso de la historia de los oficiales del ejército español a lo largo de su ya dilatada historia: el desastre de Annual y las circunstancias que lo rodearon. Los jóvenes cadetes, cuando ya tengan unos años de formación y sean capaces de entender la importancia del pecado cometido por sus antecesores, deberían estudiarlo y discutirlo en detalle, y las caras e imágenes de sus principales protagonistas deberían serles tan familiares como las de sus generales y profesores actuales.
Y deberían conocerlo a modo de vacuna, para que ya siempre sean plenamente conscientes de en qué pueden convertirse, y en lo que se convirtieron algunos que, como ellos, un día lejano abrazaron la profesión militar con devoción y que, sin embargo, acabaron fallando terriblemente a su Nación; y para que nadie jamás, ocurra lo que ocurra, repita aquel fracaso moral colectivo, y para que se den cuenta que aquel hecho supone una vergüenza con la que ellos también deberán cargar por el mero hecho de ser oficiales de nuestro Ejército español.

Conclusión
“Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor.”

 Albert Einstein
Desde luego la del Desastre de Annual es una de las más cruciales lecciones que recibió nuestro Ejército a lo largo de su historia que no conviene, quizás a veces deliberadamente, olvidar. En él se entremezclan episodios terribles de cobardía, deshonra y deslealtad, con otros, como el del Alcántara, de enorme valor moral y físico; episodios de los que se pueden extraer lecciones cuya esencia es perfectamente aplicable a nuestros tiempos.

Porque  muy probablemente, en lo militar, no desarman ni la carencia de medios, ni la escasez de dineros, ni los flojos soldados, ni los fusiles obsoletos; en lo militar, desarma fundamentalmente la falta de valor intelectual y moral, y éste es el peor de los desarmes, porque conduce inevitablemente al tan temido desarme moral colectivo –el fracaso inevitable de los hombres custodios de las armas-.

 
Muchísimo más importante que legar a las siguientes generaciones de oficiales potentes carros de combate y modernos misiles, mucho más importante que darles licenciaturas e idiomas y relatarles historias de héroes y medallas, es transmitirles un discurso moral sincero y coherente que les prepare para las adversidades, miedos y frustraciones que sin duda tendrán que afrontar en el futuro, como afrontamos hoy, y como afrontaron todos los que lucharon por España antes que nosotros. Porque nunca ha sido fácil servir con honor en los Ejércitos de España y, a buen seguro, tampoco lo será en el futuro.
Pongámonos toda la vacuna contra la deshonra y la desmoralización, expliquémonos en detalle lo que fue el Desastre de Annual, sus consecuencias y sus posibles causas. Y una vez restituida la deuda con el Alcántara, reflexionemos en estos tiempos de crisis sobre por qué tuvimos miedo tanto tiempo a reconocer nuestros terribles errores, y sobre si aquellos vicios que se instalaron en nuestro Ejército en aquellos días, así como si ese miedo a la reflexión crítica y al ser postergados por la incomodidad de nuestras opiniones, perviven en nuestras filas.

 


[1] Indalecio Prieto. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados (DSCD). 22-12-1922.
[2] General  Miguel Cabanellas Ferrer. El Imparcial. 27 de octubre de 1921.
[3] Joaquín Fanjul Goñi. DSCD. 19-08-1919.
[4] Felipe Crespo de Lara. DSCD. 06-07-1922.
[5] Ortega y Gasset. España invertebrada. 1922.
[6] Archiduque Alberto de Austria. La responsabilidad en la guerra. 1874.
[7] DSCD. 29-11-1922.
[8] Así lo afirmaron años después del desastre el  Cabo Las Heras (su operador de radio) y el propio Abd-El-Krim El Jatabi.

domingo, 23 de marzo de 2014

¡Hasta siempre Presidente!


Finalmente el Presidente Suárez nos ha dejado físicamente. Mucho antes nos había dejado mentalmente, como ocurre con muchos de los que se entregan con tanta pasión por algo: un buen día acaban desconectando de aquello que quieren tanto, probablemente por el dolor sufrido, o simplemente por el brutal desgaste que se cobra el amor incondicional. 
 
Porque el Presidente Suárez era alguien que quería a este maldito país hasta límites insospechados, un patriota con mayúsculas, alguien que se lo jugó todo por todos nosotros y salió victorioso, con tan grandes aciertos que podrían enterrar los más grandes errores que hubiese podido cometer.
 
Espero que hoy mismo se pueda jugar un mus con su viejo amigo, el Capitán General Gutiérrez Mellado, y que se fumen un buen cigarro allá donde vayan las almas de estas grandes personas.

Lo que tengo por seguro es que, con su media sonrisa de galán de cine y su carácter conciliador, irá recibiendo a todos los que le traicionaron sin un solo reproche, como hizo en vida.
 
Yo espero poder conocerle alguna vez, cuadrarme marcialmente como ya no hago ante nadie, estrecharle la mano si me la tiende y decirle: ¡siempre a sus órdenes, Presidente!; ¿le hace un mus?"
 

sábado, 15 de marzo de 2014

Sobre Ucrania y otras cosas de comer con las que no conviene jugar.


Sobre "lo de Ucrania" debo decir que pienso básicamente lo mismo que hace años. La verdad es que el ser humano y sus tribus modernas llamadas países somos tan terriblemente predecibles que asusta. Las acciones armadas de los estados no son más que intentos racionales de imponer su voluntad sobre la tribu de al lado cuando piensan que aquello que persiguen es suficientemente importante como para justificar el empleo de la violencia de manera colectiva.
 
Rusia hace mucho que nos viene diciendo que hay determinadas cosas que son vitales para ella y que está dispuesta a llegar al final para defenderlas. En la caduca Europa occidental pensamos que todo es relativo, negociable y que nada nos hará perder nuestro exquisito talante democrático. Nosotros, la cuna de la civilización occidental y del estado del bienestar, todo lo arreglamos dialogando y apoyando las revoluciones democráticas que florecen a nuestra imagen y semejanza por todo el mundo: en Egipto, en Libia, en Siria, en Ucrania, en Yugoslavia...dan lo mismo las causas, los causantes, los afectados y las consecuencias.
 
Sin embargo, de vez en cuando, cuando los muertos empiezan a abundar, y los tanques a rodar por las calles y los campos, la realidad nos propina alguna bofetada que nos despierta de nuestra ensoñación decadente y nos enfrenta a la cara de algo que pensamos completamente olvidado: la guerra o la amenaza de ella.
 
Precisamente a nosotros, a los europeos civilizados sí, a los causantes de las guerras más sangrientas y salvajes de la historia, se nos olvida el asunto.
 
Y el asunto no es otro que  nuestra ancestral tendencia a la violencia organizada contra el/lo que no nos permite desarrollar/conservar nuestras decisiones/intereses. Y que esta tendencia está tan arraigada en nuestro interior que uno podría decir que el empleo de la violencia organizada no es más que la lógica evolución de la agresividad programada que heredamos a través de la evolución del reino de donde procedemos, el animal, cuando la  supervivencia está en juego. Violencia  ni más ni menos avanzada que las racias periódicas que hacen los primates, los felinos, los reptiles, los insectos o los peces para defender sus territorios y proveerse de recursos vitales.
 
 
 
En definitiva, la violencia es siempre la más brutal de las opciones pero, a veces, es la única solución que el ser humano es capaz de encontrar para defender aquello que considera vital. Conviene no olvidarlo cuando amenaces algo de otro/s que esos otros están dispuestos a defender con violencia y tú no lo estés.
 
El resto de posibles análisis del asunto de Ucrania no son más que pamplinas académicas de europeos acomodados que no saben a qué huele la sangre humana seca, y que tampoco quieren saberlo.
 
Perdón por la anaideia, la adiaforía y la parresía, pero es que hoy me he levantado muy cínico.
 

lunes, 28 de enero de 2013

Las viudas de Ifni.



Por razones que no vienen al caso, la guerra de Sidi-Ifni ha sido siempre un tema que ha ocupado este observatorio desde su creación. La desidia, la mentira y el manto de olvido con la aquella guerra fue tratada por la dictadura franquista ha sido otro capítulo poco honorable de la ya larga lista de miserias que la historia de España ha recopilado. Luego, durante los gobiernos democráticos, nadie ha querido solucionar algunas de las consecuencias que la descolonización apresurada trajo consigo. Ya se sabe que la política exterior española siempre ha sido bastante condescendiente con los sátrapas alauitas.
 
Pero aun hay esperanza. Resulta que un nieto del gobernador general de Ifni ha realizado ún corto denominado Las viudas de Ifni, que intenta dar a conocer algunas de las injusticias que con los habitantes de aquel territorio español se cometieron. Y parece que el corto es un firme candidato a los Goya. Esperemos que resulta ganadora y que ello sirva, al menos,  para dar a conocer a los españoles uno de los episodios más olvidados de nuestra historia.

viernes, 18 de enero de 2013

De intersticios africanos.



Y de todo esto, ¿qué hubiera opinado Jorge Aspizua?; se pregunta Guerras Posmodernas. Pues yo creo que el buenazo de Jorge, a sus cuarenta y diez,  hubiera esbozado media sonrisa; inteligente y pelín amarga. Y la vida hubiese seguido, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido (perdón por el plagio a Sabina).
 
Así es la vida, en agosto de 2012 era un hecho pero ya en 2008  estaba claro para unos cuantos que la ecuación Argelia-Libia-Mali-Mauritania-Niger-Nigeria era una bomba de relojería que acabaría explotando por el gas del que somos adictos. Los intersticios cercanos sobre los que no supimos actuar con la suficiente celeridad; y sobre los que seguimos sin actuar, empiezan a mostrarnos sus frutos. Como siempre nos pasa en este ensimismado Occidente cristiano.
 
Esto no ha hecho más que empezar, y en estos tiempos de consecuencias, el resultado de estas acciones, y la operación de nuestras europeas empresas del gas, serán cada vez más complicadas. Por no hablar de los secuestros (que italianos y españoles hemos resuelto mediante pingües pagos con tanta alegría, miserias políticas mediante), del tráfico de armas libias descontroladas, de la entrada de droga latinoamericana, de la sequía y los desplazados a cientos de miles que se producitrán. Todo esto no es más que el preludio de la parte más interesante.
 
Pues para los que se nos avecina, ahora como entonces, tendremos que deshacernos de nuestra mentalidad Maginot y dejarnos de zarandajas de brigadas polivalentes, megabuques y cazas europeos. Que nos llevamos equivocando veinte años y ya empieza a ser muy tarde.
 
 

sábado, 11 de agosto de 2012

De vuelta a África: el Sahelistán.


Como suele ser habitual, Fernando Reinares aporta hoy en El País datos poco conocidos. Si AQMI y las milicias Bono Haram nigerianas son ya actores tristemente bien conocidos por sus acciones, la relación que mantienen con la Yihad en África Occidental (MUYAO) y el Ansar al Din (AD) no lo eran tanto.

Parece que la acción exterior española (contemplada ésta desde un modo multidimensional) se está poniendo en marcha. En realidad, ya comenzó a ponerse en marcha allá por 2008 con acciones tímidas pero cualitativamente importantes. Si comprueban los comentarios a la entrada enlazada ut supra, un  siempre preclaro Jorge Aspizua ya advertía que "desde el Golfo de Guinea se podía navegar hasta Tombuctú (Malí)". 

Matanza de cristianos a manos de la milicia Bono Haram en Nigeria

Por aquellos años en este observatorio se avisaba que volveríamos a África y que tendríamos que hacerlo en operaciones complejas sobre estados fallidos. Tampoco tiene mucho mérito, otros llevan muchos años hablando de ello, con mucho acierto y buena información.

Básicamente este observador no ha cambiado de opinión sobre lo dicho entonces. Sobre todo cuando advertía que "No todos los estados frágiles o fallidos serán motivo de intervención por parte de España y/o sus aliados en el futuro. Por supuesto se requiere una reflexión estratégica profunda que conduzca a una delimitación clara, realista y limitada, de cuales son aquellas zonas del planeta que por su directa influencia en nuestra seguridad nacional y/o compartida son susceptibles de desencadenar acciones de prevención, estabilización y reconstrucción.".

No sé si la abundancia de información relativa al asunto que circula ultimamente es fruto de la honesta preocupación, o alguien está intentando preparar el camino a algo más. Lo que tengo claro es que Mali no es, en mi opinión, un lugar donde por el momento convenga involucrar a nuestras FAS de manera relevante. Para lo que es necesario hacer allá hay otras herramientas mucho más eficaces y sutiles: la inteligencia, la cooperación y la asistencia formativa. La misión EUCAP SAHEL Niger, comandada por nuestro Col. Espinosa, es un buen ejemplo de esas otras sutiles herramientas. La misión tendrá su centro de operaciones en Niamey (Niger), con oficial de enlace en Bamako (Mali) y otro en Nouakchott (Mauritania). Bien por la UE y bien por España. EEUU sigue también con preocupación la creación de este Sahelistán y está promoviendo otras acciones, también militares.  

Mensaje de Ansar al Din sobre la conquista de Azawad
Y antes de que la UE empiece a pensar en despliegues de tropas y demás posibilidades armadas, aunque sea aún como posibilidad lejana, habrá que comprobar que piensan hacer Argelia y Marruecos sobre el asunto, y hasta dónde están dispuestas a llegar en este problema del que son principales perjudicados.  Creo que ya es hora de saber que quiere hacer Argelia con su gasto en defensa de más de 8 millardos de dólares al año y lo que quiere hacer Marruecos con sus casi 4; además de usarlos para reprimir a sus propios habitantes, claro está.

A este respecto, Juán de Herat nos traduce un artículo de Bruce Riedel que da mucho sobre lo que pensar.

sábado, 9 de junio de 2012

Barcos sin honra.


Este observador no sabe si la decisión es la correcta o, por el contrario, estamos ante un seppuku sin honor.  Me declaro lego en los asuntos del mercado. A mi hubiese gustado una decisión a la vieja usanza en línea con nuestra larga tradición histórica.

Puede que tenga razón el 'Der Spiegel' cuando afirma que  "que el tiempo para el orgullo español ha llegado a su fin". O  como dice el 'Financial Times Deutschland' : "Rajoy obviamente cree que la firma de un rescate es incompatible con su honor personal y el de los españoles", algo que el rotativo define como "un falso orgullo o estupidez económica -... o ambas cosas. En cualquier caso, no es una política responsable", determina.

Pero aunque tengan razón, qué quieren que les diga, yo hubiese preferido un fin épico, como los de antaño, un prefiero "la honra sin barcos" de Méndez Núñez y un "La isla de Cuba no se vende, porque su venta sería la deshonra de España, y a España se la vence, pero no se la deshonra" de Prim. Y que hubiese tiritado el misterio desde los EEUU de Obama a la Alemania de Merkel, que se enteren de cómo se despeña este país.


Desgraciadamente parece que ha ganado la cordura y afortunadamente este observador no es el presidente del gobierno, pero no me digan que no hubiese sido un buen final.

domingo, 27 de mayo de 2012

Utopias peligrosas.


Este observador ha sido seguidor durante mucho tiempo del colectivo utopia contagiosa, evidentemente no por compartir la mayor parte de sus opiniones, sino porque siempre proporciona otro punto de vista que, finalmente, enriquece el mio propio. Creo honestamente que nunca es bueno escuchar y leer sólo a los que piensan como tú, siempre conduce al más terrible ensimismamiento.

Pues bien, hoy este colectivo plantea, no con poca razón, que Francia parece estar cuestionando la estrategia aliada de transición y salida de Afganistán, y que no parece que con elllo vaya a caerse el mundo. ¿Y por qué España no puede hacer igual? ¿Pasaría algo?

 La verdad sea dicha, probablemente tienen razón en este planteamiento, si Francia y España se fuesen de Afganistán, el curso de la guerra no variaría sustancialmente. EEUU y los aliados que allí quedasen tendrían que hacer un esfuerzo suplementario y hacerse cargo de sus zonas de acción. Un inconveniente más en una ya muy compleja guerra.

Donde no puedo estar de acuerdo es en algunos juicios de valor (no datos,  pues no se aportan de ningún tipo) que añaden para justificar la salida de Afganistán. Si se quiere debatir seriamente sobre el asunto, adelante, este observador será el primero que esté dispuesto a ello, pero siempre desde datos objetivos  y no desde juicios de valor que no se sostienen en un análisis imparcial de la realidad. Intentaré por mi parte dar algunas opiniones razonadas sobre datos objetivos que ofrece la Brookings Institution, un think tank estadounidenese bastante independiente y que siempre ha mantenido un espíritu crítico sobre la política estadounidense en AFG:

-En lo tocante a la reconstrucción, hay que presentar los siguientes datos: el PIB de Afganistán se ha cuadruplicado desde 2002 hasta 2010; la esperanza de vida ha pasado de 42 años en 2004 a 62 en 2010 (casi un 50% más); la producción eléctrica se ha quintuplicado desde 2002 hasta 2009 y la población escolar  ha pasado de 2 millones en 2002 a más de 8 millones en 2011 (en la caso de las niñas, el incremento es aún más espectacular: de 200.000 niñas escolarizadas en 2002 a más de 3 millones en 2011 (más del 1000% de incremento)). Creo que estos datos no dejan lugar a duda o especulación, Afganistán ha progesado, y mucho, desde que el régimen Talibán cayó. Podríamos hacer más, desde luego. Se podría hacer mejor, por supuesto. Y también podríamos destinar más dinero de nuestra salud y educación a construir un sistema de salud y educación digno en AFG. Es solo cuestión de elegir en estos tiempos.

-En lo tocante a seguridad, hay que hablar de relevantes progresos: en 2011 se ha conseguido por fin poner freno a la escalada de violencia en AFG y desde abril de aquel año los ataques procedentes de la insurgencia (que causan más del 80% de las bajas civiles en Afganistán) disminuyen, disminuyendo así las bajas civiles y militares afganas y también la de los soldados de la Coalición. No hay que olvidar que todavía para el 65% de la población, los Talibán son el principal problema del país.

-En lo tocante a gobernabilidad es verdad que las noticias no son buenas, el gobierno Karzai no consigue hacerse con el poder debido a que señores tradicionales del poder, integristas rigoristas islámicos y señores de la guerra y la droga siguen intentando dominar sus territorios como si de señores feudales se tratase. Para ello se intenta crear unas fuerzas de orden público y un sistema judicial eficaces  que impidan a todos aquellos ejercer la violencia e imponer sus tributos arbitrariamente contra los habitantes de sus territorios, a los que siguen considerando siervos. En 2003 estas fuerzas del orden eran de 6000 perosnas, hoy son de 344.000 efectivos y el 90% están ya siendo aconsejadas y entrenadas por fuerzas militares y policiales de la coalición (en 2008 era el 0%).


En definitiva, se puede argumentar que si nos vamos de Afganistán no pasará nada. Otros llevarán nuestra parte de la carga y ya está. Pero no se puede decir que en Afganistán las cosas no vayan mejor.

Y además tampoco se puede argumentar que si nos vamos todos, no solo Francia o España, sino todos, no vaya a pasar nada. Si abandonamos a los afganos a su suerte, los Talibán desencadenarán la limpieza étnico-religiosa más sangrienta desde el genocidio ruandés de 1994, y abandonaremos a su suerte a millones de afganos sumidos en una guerra civil mucho más sangrienta que la que ocurrió tras la retirada soviética. Eso es lo que debemos plantearnos: ¿estamos dispuestos a ser cómplices de la matanza? ¿estamos dispuestos  a abandonar a millones de mujeres y niñas a la violencia sexual y física de unos rigoristas que envenenan niñas o las queman la cara con ácido para que no vayan a la escuela? ¿Es eso lo que propone la utopía contagiosa?


En fin, es muy bonito escribir panfletos utópicos desde el iPad en casa; pero no es tan fácil ver cara a cara a esas personas sobre las que escribes, y luego decidir que no te importa lo que les pase. Hemos cometido muchos errores, no se puede negar. Pero la conclusión debería ser que tenemos que asumirlos y darnos cuenta de las terribles consecuencias de cometer otro más, el más peligroso, el no asumir nuestra responsabilidad de proteger a aquellos que ninguna culpa tienen de los errores de EEUU, ni de los errores de los Talibán ni, por supuesto, de los errores de nuestros gobiernos.

sábado, 12 de mayo de 2012

Paradojas y sorpresas.



Paradojas de la vida. El Príncipe de Asturias a punto de jubilarse porque ya no hay dinero para mantenerle en marcha y el Juan Carlos I en disposición de tomar el relevo. Me estoy refiriendo por supuesto a los buques insignia de la Armada española, no sean malpensados. No sólo el único portaviones de la Armada española va a ser jubilado, parece que se llevará consigo algún que otro buque de escolta. Mientras, el ET hiberna sus carros LEOPARD y paraliza el 30% de sus medios de combate. En fin, la crisis está congelando las FAS españolas.

Mientras, el PSOE, propone con una enmienda a los PGE la reducción del persinal de las FAS. No se dan cifras ni estructuración del posible recorte. Evidentemente, no se les ocurrió esta idea minetras gobernaron durante 8 años. También el ministro Morenés dijo que embida más (vamos que sí). Parece que esta vez va en serio, PSOE y PP llegarán a un acuerdo.

Este observador está básicamente de acuerdo con la necesidad urgente de un recorte significativo de las FAS. Estaba de acuerdo en 2008 y sigo básicamente de acuerdo en acabar con estas FAS Maginot.

Como conozco perfectamente en mis carnes que es impoosible intentar cualquier cambio en el establisment militar desde dentro, al menos, deberíamos hacer caso al General Francisco Pérez Muinelo que muy acertademante propone que se desgrane el gasto por unidades, en vez de por jefaturas y mandos que para poco o nada valen y que no tienen por sí mismos níngún valor operativo. De ese modo sería mucho más fácil conocer en qué se gasta el poco o mucho dinero que España hoy en día dedica a la defensa. Las sorpresas serían mayúsculas.

Espero que a nadie le sorprenda ya que de la Cumbre de Chicago de hoy salga un compromiso mucho más allá de 2014 en Afganistán. Como le dijo Rasmussen al Ministro Morenés: “Una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace”. Empieza a ser vox populi que en 2024 habrá misión aún en Afganistán y, de ese modo, es aún probable que consigamos alcanzar los objetivos básicos en la guerra. El General Alejandre lo resume bien.

martes, 1 de mayo de 2012

Presidentes, presidentas y sus agendas.

El presidente de EEUU viaja a Afganistán por sorpresa un año despues de la muerte de Bin Laden y se reune con el prsediente Karzai. Campañas electorales, fuegos de artificio y marketing aparte, el presidente Obama tiene pendiente el firmar el acuerdo que regule la presencia estadounidense (y de los que nos quedaremos junto a sus tropas) hasta probablemente 2024. Una vez firmado este, habrá que firmar uno para el resto de tropas. Ya le dijo nuestro presidente Rajoy al secretario general de la OTAN Rasmussen que la nueva misión que se quede en aquel país a partir de 2014 "requerirá una sólida base jurídica y tendrá que ser cuantitativa y cualitativamente diferente a la actual misión".


El Presidente de Bolivia anuncia la expropiación a  Red Eléctrica Española de su participación en la Transportadora de Electricidad (TDE) tras observar los balsámicos efectos que ha tenido la expropiación de YPF por la presidenta Kichner sobre la cabreada sociedad argentina. Morales que está también acosado por los problemassociales,  ha sacado un conejito (unos 25 millones €) de la chistera el dia del trabajador para unir al país tras una importante "causa nacional".

Lo curioso es que la expropiación se ha realizado el mismo que día que el Presidente de REPSOL, Antonio Brufau, inauguraba junto a un sonriente Evo Morales la explotación gasifera de Margarita. La foto no tiene desperdicio: Evo sin su tradicional parafernalia indígena y Brufau con la bandera boliviana.

Gas que sí, lo han adivinado, se venderá a Argentina a un jugoso precio, mucho mayor que el que Argentina dejaba cobrar a Repsol-YPF a los argentinos. Simultánemante, Repsol cumplió este sábado pasado su amenaza de dejar de suministrar gas por barco (GNL) a Argentina y obligó a la Casa Rosada a convocar un cómite de crisis conformado por técnicos del gobierno y del Ente Regulador del Gas (ENARGAS) para diponer restricciones de consumo de gas a todas las empresas. Por más que Argentina salga a contratar de urgencia el combustible faltante, ahora el Gobierno enfrenta dos problemas significativos: los precios de GNL subieron entre 25% y 30% por las mayores demandas de Brasil y Japón, y hay escasez de oferentes. Esto, cuando el otoño austral acaba y el invierno comienza a abrirse paso. Por supuesto, a la presidenta Kichner no se le ocurrirá informar de todo ello a los aregntinos.


La verdad es que Bolivia, al igual que Argentina,  se ve obligada a importar carburantes y que tiene dificultades importantes en el suministro eléctrico de las principales ciudades, con restricciones horarias y continuas disminuciones de potencia a pesar de que desde que llegó al poder en enero de 2006, el presidente Morales ha nacionalizado una veintena de empresas de hidrocarburos, telecomunicaciones y de generación de electricidad, pero hasta ahora no ha logrado alcanzar los objetivos deseados de industrialización y mayor independencia económica. De hecho, en 2008,  también el presidente Morales nacionalizó  Andina, cuya propietaria era, como no, Repsol-YPF. Unos meses después llegó a un acuerdo con la misma empresa para la gestión conjunta.


sábado, 28 de abril de 2012

El gran fiasco de los programas de defensa.


En fin, no era ningún secreto que este año hacían falta 2000 millones de euros para pagar la letra correspondiente a 2012 de los megaprogramas de defensa. La mayor parte para pagar el programa del carísimo eurofighter, el cual ha recibido la puntilla final perdiendo el concurso indio ante el Rafale de la francesa Dassault.

Ante la más absoluta incapacidad del estado de hacer frente a esta deuda, el PP ha registrado una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado para 2012 presentados por el Gobierno en la que introduce el aplazamiento hasta 2030 del pago de algunos de los programas especiales de armamento más costosos. Es decir, una enmienda para dejar de pagar por el momento.

Es triste ver que tres años después aún se sigue encubriendo el asunto. Desgraciadamente nadie pagará por lo que se ha hecho, por la incompetencia, por la corrupción y por la negligencia.

Miento, pagaremos todos los españoles de nuestros impuestos.








miércoles, 25 de abril de 2012

Tiempos de consecuencias.


Muchas son las consecuencias que Afganistán ha dejado, deja y dejará en los ejércitos y naciones occidentales que allí combatimos. Algunas materiales y procedimentales, algunas morales y éticas, muchas personales y algunas geopolíticas que aún están por definir.

Parece que nuestro Ejército, tras años de operación de los UAV,s en Afganistán, ha decidido crear una unidad independiente que permita optimizar el rendimiento de estos medios. Parece lógico pensar que los escasos medios sean centralizados y se especialice personal para su preparación y empleo.

El Tte General Flynn, hasta ahora jefe de la inteligencia en Afganistán, ha sido promovido a Director de la  Defense Intelligence Agency, siguiendo la estela del General Petreaus, ex-comandante de ISAF y actual Director de la Central Intelligence Agency. Otros generales americanos no tuvieron la misma suerte. Peter Fulller, segundo de la misión (NTM-A) de entrenamiento de la OTAN para las fuerzas afganas de seguridad (ANSF), fue relevado por afirmar que "el liderazgo político afgano estaba aislado de la realidad". Y otros como McChrystal , McKiernan y McNeill  fueron mandados a casa sin demasiados honores.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, se reunirá mañana 26 de abril con el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, y con los ministros de Defensa, Pedro Morenés, y Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, con quienes tratará la situación en Afganistán y la cumbre de la Alianza en Chicago. Mañana muy probablemente el gobierno de España pronunciará un prudente "hasta que sea necesario" y "como se considere más conveniente" a Rasmussen con lo que quedará sellado el compromiso con Afganistán por al menos diez años más (de una u otra manera) ahora que el acuerdo con Afganistán ya está prácticamente cerrado entre EEUU y Afganistán hasta 2024.

Australia ya ha aclarado que continua el compromiso, desmintiendo la retirada anunciada. Y Francia seguro hará algo parecido en cuanto pasen las elecciones presidenciales. Mientras, los candidatos juegan a ver quién anuncia una retirada más rápida.

Consecuencias.


domingo, 22 de abril de 2012

Las vacas muertas.

Es curioso leer las apreciaciones de Renta Activa el 18 de febrero sobre Argentina. Realmente esclarecedoras. Vaca Muerta era un tesoro demasiado valioso para que los políticos argentinos se quedasen de brazos cruzados.


Pero más allá de las inversiones y los mercados, parece que el caso del yacimiento de Vaca Muerta no va a ser único. Este tipo de yacimientos, cuyo coste de explotación era demasiado elevado con el barril a 70-80$, empiezan a ser rentables con el barril a más de 110$ y las nuevas tecnologías de extracción. No digamos en el medio plazo donde los precios del petróleo no se descarta que lleguen a 150$.

Esta incorporación de nuevos productores y nuevos yacimientos va a dar lugar sin duda a nuevas alianzas geoestratégicas. Brasil, China, Rusia e India, pero también otros, van a ocupar lugares importantes en estas alianzas y el eje de giro económico financiero se seguirá alejando de la zona euroatlántica para centrase en Asia-Pacífico. Y en este nuevo tablero, las reglas del capitalismo puro, el respeto a la propiedad privada y la democracia no son tan importantes. Es más, en este nuevo tablero, el capitalismo de estado, la nacionalización y el populismo son bien valorados. China ahora empieza a marcar el paso de la creciente izquierda marrón.

No son buenas noticias, pero son peores en las actuales circustancias que vive Europa. Y especialmente en las que España y sus habitantes nos hemos instalado. Empieza a ser vital (no importante ni necesario), simplemente crucial, deshacer el nudo de la soga de hidrocarburos que nos hemos ido poco a poco anudando al cuello.

Y para eso necesitamos tiempo, investigación, tecnología e inversión. Cuatro tesoros de los que tampoco disponemos.

domingo, 15 de abril de 2012

Al lado del camino.

Aquí estoy de nuevo. Dos años y medio después. Completamente oxidado, casi ni recuerdo cómo se escribía en un blog.

La verdad es que no sé si tengo ganas de volver o ni siquiera sé si tengo algo interesante que decir. Lo dudo con la que nos cae a todos encima. Pero aquí estoy. Hoy he recuperado mis entradas del disco duro sin saber para qué.


En este momento sólo recuerdo a dos personas: a Don Jorge Aspizua y a Don Pedro Lucio. Un día formamos un buen equipo y ahora ambos dos están muertos. Va por vosotros amigos.

Desde donde estén, espero que vean esto y sonrían.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Incompentencia y miserables mentiras.

El pasado 4 de septiembre la Ministra de Defensa afirmó sobre el sargento herido en el paso de Sabzak que "el ataque contra su patrulla fue perpetrado por una banda de delincuentes comunes".

El pasado sábado, sin embargo, resulta que en El País hacía público, con mucho detalle, lo que los informes de inteligencia ya habían dicho hace tiempo: que desde junio desde este año los talibanes se habían hecho con el control del paso de Sabzak (en la foto), expulsando a los delicuentes que lo dominaban hasta entonces, con lo que pretendían aislar definitivamente Badghis (desde el norte por Bala Murghab y desde el sur por Sabzak) y que son estos talibanes los que han atacado repetidas veces desde junio -más de las que se han hecho públicas- a tropas y suministros de ISAF.

Es evidente que, o bien a la ministra la mienten y ella transmite lo que le dicen, o bien es la propia ministra la que mintió motu propio. En todo caso ambas situaciones son muy graves. La primera porque significaría que la Ministra de Defensa es sólo un pelele que desconoce absolutamente lo que sus servicios de inteligencia escriben; la segunda porque significaría que la ministra ha decidido ocultar la verdad a los ciudadanos que la pagan, probablemente por miserables cálculos políticos.
En todo caso, el combate qué libraron las mismas fuerzas atacadas del Mando de Canarias (Batallón "Albuera", Regimiento "Tenerife" 49) al día siguiente en ese mismo paso, dejaron las vergüenzas y las incompetencias de la Ministra de Defensa del Reino de España al aire como nunca hasta ahora. Entonces ya, de repente unas horas después, los delicuentes eran talibanes, y la misión de paz se parecía a una guerra. ¡Y qué más da ! afirmó la señora que tiene en su mano todas las FAS y el CNI, la supuestamente más informada del país.

No, no da lo mismo señora C
hacón. Los delicuentes comunes -armados o no- son civiles, como aquí. Los talibanes son combatientes organizados contra los que supuestamente tenemos que luchar porque pretenden destruir el precario estado que se supone queremos construir. Y el derecho de la Guerra es muy claro al respecto. A ver si con sus sandeces alguno va a ver resquicios para procesar a nuestras fuerzas por crímenes de guerra, porque es un crimen de guerra matar delicuentes comunes como si fuesen combatientes (sin detenciones, sin juicios y sin competencias para ello). Para eso están las fuerzas policiales afganas.

La ya larga trayectoria de mentiras e incompentencia sobre Afganistán se agota. El chiringo neopacifista que se ha montado esta izquierda cejielevada se viene abajo y ahora es cuando su deriva empieza a ser verdaderamente peligrosa, porque ahora es cuando esta guerra les va a empezar a pasar factura. Y ya se sabe que las facturas políticas las acaban pagando siempre otros, en este caso siempre los militares. Si no que se lo digan a Trillo.

Quizás el fulminante relevo del General Jefe del Mando de Operaciones tenga algo que ver con todo esto. Pero también quizás, están errando el tiro el JEMAD y ella misma. La incompetencia propia no se arregla con el cese de subordinados, sólo la puede dismular por un rato.